Responsabilidad en los mares y océanos: el agua de lastre

Muchas especies invasoras son introducidas en nuevos ecosistemas debido a las aguas de lastre de los baros y grandes buques principalmente. Se trata de uno de los grandes problemas que afectan a mares y océanos, junto con la pesca insostenible, la inadecuada protección de zonas protegidas y zonas que deberían protegerse, el turismo, la navegación, la industria del petróleo, la acuacultura insostenible y el cambio climático.

Este problema se encuentra entre uno de los cuatro problemas más importantes que afectan a los océanos a nivel mundial y su biodiversidad. Los otros tres problemas se consideran la contaminación proveniente de los continentes, la sobreexplotación de los ecosistemas vivos marinos y la alteración física o destrucción de hábitats marinos

Según datos de la IMO (Internatinal Maritime Organization), mundialmente el 80% del transporte de bienes es realizado por barcos, lo que supone alrededor de 3 a 5 billones de toneladas de agua de lastre al año.

El agua de lastre es fundamental para los buques, pero supone un alto riesgo ecológico, económico y para la salud humana. El agua de lastre de trata de un agua usada en navegación para mantener los buques estables. Se tiene en cuenta que a la hora de descargar el buque pierde mucha carga, por tanto se compensa con agua.

Sistema de agua de lastre en buques

Sistema de agua de lastre en buques

Normalmente se coge agua en el lugar de origen de los buques y se descarga en el destino. Por tanto se transportan sedimentos, animales, plantas, microorganismos o virus a zonas que pueden encontrarse muy alejadas geográficamente, y que por tanto pueden tener unos ecosistemas, climas y especies de seres vivos totalmente diferentes. Esto puede traer consecuencias muy negativas como la presencia y establecimiento de especies invasoras, lo que da lugar a que se produzca competencia con las especias invasoras y por tanto un desequilibrio en los ecosistemas y posible extinción de especies autóctonas.

Las barreras naturales como la temperatura y la imposibilidad de movimiento de las especies han prevenido que muchas especies se dispersen a otras áreas, pero debido al transporte marítimo se facilita mucho el movimiento de muchas especies que por sí solas serían incapaces.

Desde el inicio del uso del agua de lastre y con el aumento y desarrollo del transporte marítimo estas barreras naturales a la dispersión se ven reducidas, por ejemplo especies de zonas templadas invaden zonas tropicales con gran facilidad, ya que las especies del lugar invadido no están acostumbradas a esa competencia y pierden.

Se estima que alrededor de 7000 especies son transportadas por los barcos alrededor del mundo. La mayoría de ellas no sobreviven al viaje e incluso las que sobreviven no tienen muchas posibilidades de sobrevivir en el Nuevo hábitat, debido a condiciones ambientales, depredación y competición con otras especies nativas. Sin embargo, si las condiciones son favorables, la especie introducida puede adaptarse, reproducirse en incluso convertirse en invasora.

buque descargando el agua de lastre

buque descargando el agua de lastre

Esto produce un cambio drástico en el ecosistema de destino.

Uno de los casos más conocidos es el del mejillón cebra (Dreissena polymorpha). Se estima que en EEUU se invirtieron entre 750 millones de dolares y 1 billón de dólares entre 1989 y 2000 en medidas de control.

Dreissena polymorpha

Dreissena polymorpha

En el Mar Negro, la medusa norteamericana Mnemiopsis leidyi ha dado lugar a la reducción del plankton nativo hasta el punto del colapso del comercio pesquero del Mar Negro.

Mnemiopsis leidyi

Mnemiopsis leidyi

Existen muchos más ejemplos del estilo y como vemos se pueden producir graves consecuencias ecológicas, económicas y en la salud humana.

En 1991 el “Comité de Protección del Medio Ambiente Marino”  desarrolló la primera medida legal para prevenir la introducción de especies invasoras y tratar de controlar este problema. En la “Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas” (UNCED), llevada a cabo en Río de Janeiro en 1992, se reconoció el asunto como una preocupación internacional mayor.

Más adelante, en el año 2004, se adoptó el “Convenio Internacional para el Control y Gestión del Agua de Lastre y Sedimentos de los Buques” (BWM Convention) que requiere a todos los buques implementar un Plan de Gestión de Agua de Lastre y Sedimentos aprobado por la Administración Marítima de los Gobiernos, y cuya entrada en vigor tendrá lugar a la ratificación de al menos 30 estados que representen el menos el 35 % del tonelaje mundial.

En Octubre de 2012  36 países habían ratificado el convenio, lo que representa el 29,07%, cifra que se acerca mucho al 35 % requerido.

Los países que lo ratifican se comprometen a poner en marcha distintas medidas, entre las que se podrían destacar las siguientes:

           -Implantación progresiva de un sistema de gestión del agua de lastre.

           -Obligación de llevar a bordo un Plan de Gestión del agua de lastre y un libro de                      registro de las mismas.

           -Posibilidad de inspecciones a los buques.

          -Posibilidad de prohibir de descarga del agua de lastre en determinadas                                    circunstancias.

Se necesitan medidas estandarizadas mundialmente y no regulaciones nacionales, ya que cada país intentaría solucionar el problema de una manera diferente y al tratarse de un problema mundial se requieren regulaciones mundiales. La Organización Marítima Internacional se encarga de ello.

Sin embargo en algunos países se han desarrollado medidas legales particulares, como es el caso de Australia, Canadá, Chile, Israel, Nueva Zelanda y EEUU. En su mayoría estos acuerdos legales son coherentes con el “Convenio Internacional para el Control y Gestión del Agua de Lastre y Sedimentos de los Buques”, sin embargo algunos no lo son, lo que no ayuda a la solución de este problema ya que es un caos para los buques que en cada puerto exista una regulación diferente.

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Acerca de martaelm

La naturaleza muestra su genuinidad a aquellos que prestan atención, ya la hago caso y amo a todos sus habitantes y bichejos no humanos.
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