Dispositivos electrónicos manchados de sangre

Las industrias de aparatos eléctricos han llevado muy lejos la estrategia de fomento de consumo, utilizando todo un “arsenal” de marketing y generando en el consumidor la  necesidad de comprar los nuevos aparatos dispuestos en el mercado.

Así, por ejemplo, un teléfono móvil comprado este año quedará obsoleto como muy tarde dentro de dos años, creando en el consumidor la necesidad de adquirir un dispositivo móvil nuevo para poder tener en su poder nuevas aplicaciones o una cámara con mayor calidad. De esta forma, los consumidores cambiamos de teléfono móvil u otros dispositivos electrónicos (consolas, televisiones…) con asombrosa rapidez.

Los consumidores cambiamos de teléfono móvil u otros dispositivos electrónicos con asombrosa rapidez.

Los consumidores cambiamos nuestros dispositivos electrónicos con asombrosa rapidez.

Lo que gran parte de la sociedad desconoce o no quiere conocer es la tragedia que se esconde tras este consumismo masivo de dispositivos electrónicos, los cuales contienen en su interior condensadores electrónicos fabricados a partir de Tantalio, un elemento derivado de un mineral llamado Coltán (mezcla de Tantalita y Columbita). Este mineral se encuentra en sierra Leona, Brasil, Australia y El Congo y aunque Australia es en la actualidad el mayor productor de Coltán,  es en este último país en el que se encuentra el 80% de las reservas naturales mundiales de este mineral que se ha convertido en el oro del siglo XXI. Este gran interés en el Coltán se debe a que gracias al Tantalio es posible la miniaturización de los productos electrónicos, ya que el Tantalio extraído de él es capaz de soportar temperaturas altísimas, tiene la capacidad de almacenar carga eléctrica temporal y liberarla cuando sea necesario, una alta resistencia a la corrosión y además se trata de un superconductor. Todo ello, hace al Tantalio un material imprescindible en la fabricación de aparatos electrónicos. Pero entonces, ¿por qué hablamos de tragedia?

Pues bien, la extracción de Coltán en el Congo es la causante de diferentes conflictos que tienen que ver tanto con graves problemas medioambientales como con la violación de los derechos humanos  y el origen de una guerra entre países y guerrillas financiadas por potencias extranjeras para mantener el control de los yacimientos minerales.

Por un lado, se ha erradicado el 90% de la población de gorilas de la zona y se ha mermado gravemente la población de elefantes. Esto es debido tanto a la caza indiscriminada de estas especies como a la deforestación y destrucción de sus hábitats naturales y ecosistemas, muchas veces habitados por especie en peligro de extinción y de incuantificable valor natural. Esta destrucción del hábitat se lleva a cabo sin escrúpulos y sin ningún control y se realiza con el objetivo de abrir nuevos yacimientos de este tan preciado mineral.

Se ha erradicado el 90% de la población de gorilas del Congo

Se ha erradicado el 90% de la población de gorilas del Congo

Por otro lado, y como ya hemos comentado anteriormente, no se trata sólo de un problema medioambiental, si no que el afán por conseguir el control sobre la explotación de Coltán es el responsable de la llamada “Segunda Guerra del Congo”, que ha dejado ya más de 4 millones de muertos además de poblaciones sitiadas donde la violencia es sistemática por parte del ejército corrupto bajo el mandato de la República del Congo. Además, los ejércitos de sus vecinos Ruanda, Uganda y Burundi controlan el contrabando de Coltán llegando incluso a formar pactos con países del norte, que alimentan el conflicto con el fin de enriquecerse a cualquier precio.

A todo esto, y por si no fuera suficiente, hay que añadir las condiciones de esclavitud a las que están sometidos los congoleños, niños y adultos, que trabajan en la extracción de Coltán. Por un lado, la mayoría de los yacimientos contienen elementos radiactivos como Radio y Uranio lo que provoca una gran cantidad de enfermos y defunciones debido a la radiación. Por otro lado, se trabaja sin ninguna protección, el método de extracción es arcaico e ineficaz y se obtiene a cambio un salario insignificante mientras que en el mercado el Coltán se encuentra altamente cotizado.

En las minas de Coltán se trabaja en condiciones de esclavitud.

En las minas de Coltán trabajan tanto adultos como niños y en condiciones de esclavitud.

Ahora la pregunta es, ¿podemos adquirir aparatos electrónicos libres de Coltán proveniente del Congo? Saber que compañías y aparatos se encuentran libres de Coltán originario del Congo es muy difícil, sólo algunas compañías como Samsung, Sony y LG tienen políticas de compra de Coltán “limpio de sangre”, aunque dicho compromiso está sujeto a las necesidades del mercado y por tanto no genera ninguna confianza de que esto sea realmente así. Por otro lado, el Grupo Live, distribuidor de Coltán procedente de África, asegura que la demanda en Occidente es tan fuerte que no puede ser satisfecha”. Por tanto, es aquí  donde el consumidor juega un papel realmente importante.

¿Es realmente necesario que cambiemos nuestros dispositivos con tanta frecuencia? ¿No deberíamos valorarlos hasta el final de su vida útil? Deberíamos concienciarnos de las consecuencias del consumismo irresponsable que impera en nuestras vidas. Además, en caso de necesidad real de cambiar nuestros dispositivos es muy importante reciclar ya que los productos electrónicos contienen materiales altamente tóxicos y contaminantes y el Coltán utilizado en la electrónica es reciclable y reutilizable, evitando así nuevas extracciones y adquisiciones de Coltán de dudosa procedencia.

¿Quieres mancharte las manos de sangre?

¿Quieres mancharte las manos de sangre?

Los consumidores somos indirectamente responsables de este problema, ya que la alta cotización de este mineral se debe a su inmenso consumo, así, cuando adquiramos un nuevo aparato electrónico sin tener una necesidad real de ello quizá deberíamos pensar si preferimos manchar nuestras manos con la sangre de este conflicto o continuar disfrutando de nuestro antiguo dispositivo.

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Acerca de P.delaVega

Ambientóloga. Idealista soñadora y adicta a la lectura. Amante de la naturaleza que no mata ni un mosquito. Ni si, ni no, ni blanco, ni negro.
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